En San Lorenzo, la renovación de plazas se está llevando adelante a un alto costo ambiental. En lugar de sumar verde a la ciudad, las obras avanzan sobre árboles frondosos y sanos que son talados para dar lugar a estructuras plásticas, senderos de cemento y juegos que poco aportan al entorno natural.
Lejos de seguir la tendencia de muchas ciudades que amplían sus espacios verdes y apuestan por el desarrollo urbano sustentable, la gestión local parece ir en dirección contraria. La intervención sobre la Plaza Raúl Alfonsín, ya en ejecución en Urquiza y Juan José Paso, generó rechazo entre vecinos y ambientalistas que observan con preocupación cómo se pierden pulmones verdes a cambio de equipamientos de dudoso valor ecológico.
El modelo de plaza que se impone -con juegos de plástico, pisos de caucho y escaso arbolado- plantea interrogantes sobre las prioridades urbanas y medioambientales de la ciudad. “Lo que necesitamos es más sombra, más árboles, más naturaleza; no reemplazar lo verde por estructuras artificiales”, señalan desde agrupaciones ambientalistas.
Pero el impacto ambiental no es el único punto en discusión. Las remodelaciones fueron licitadas por una cifra que supera los 3.000.000.000 de pesos, destinados a intervenir cuatro plazas: René Favaloro de Sargento Cabral y Santiago del Estero; Brigadier López de Colón y Porteau; José Otero de Sargento Cabral y Catamarca; y Raúl Alfonsín de Urquiza y Juan José Paso.
En una ciudad con numerosas deudas pendientes en materia de cloacas, acceso a la salud y seguridad ciudadana, la magnitud de la inversión despierta preguntas legítimas sobre las prioridades de gestión.
Además, este tipo de inversiones generan suspicacias: Para muchos, más que una necesidad urbana, estas obras parecen responder a una lógica de negocios y contrataciones que se repite en cada “puesta en valor”. La modernización, en este caso, parece tener más que ver con los proveedores que con los vecinos.
Más allá del gasto, lo que queda en el centro del debate es el modelo de ciudad que se está impulsando: ¿una ciudad más verde y habitable, o una vitrina de obras costosas que sacrifican lo esencial?