Tres meses duró la obra “definitiva” que inauguró Raimundo en campaña, cuando dejó a los vecinos aislados

A tres meses de la habilitación “con bombos y platillos”, el Camino a Ricardone presenta un deterioro grave en un tramo clave y ya está otra vez en obra. Lo que se anunció como una solución “definitiva” hoy muestra baches, roturas y reparaciones de urgencia que contradicen la promesa oficial y afectan a quienes usan a diario esa vía alternativa a la A012.

En lugar de una planificación acorde al flujo pesado de la zona, el camino estuvo cortado en plena época de cosecha, cuando el principal acceso a Ricardone se saturaba de camiones. Esa decisión complicó el tránsito hacia la ciudad y dejó sin opciones a vecinos que dependen de esta vía alternativa para entrar y salir de San Lorenzo.

El apuro por inaugurar parece haber pesado más que la ingeniería. La habilitación oficial se realizó con presencia del intendente Leonardo Raimundo y de su candidato a concejal, Gustavo Oggero, reforzando una práctica recurrente: cortar cintas en campaña. Se prometió una obra “definitiva” y se la mostró como un logro político, pero el resultado a la vista sugiere que el calendario electoral primó sobre la calidad de la obra y los tiempos técnicos.

Por su envergadura, se trató de una intervención costosa: rectificación de traza en 2.700 metros y un tendido de asfalto con polímeros -presentado como de “alta resistencia”-. Un automovilista que recorrió el tramo que está siendo reparado estimó que se trataron de “1.200 millones de pesos tirados a la basura”.

La obra que debía soportar el uso ordinario de la arteria vial mostró deficiencias severas apenas pasado un mes, delatando fallas de planificación, de ejecución o de control. Hoy vuelven a repararla porque el tramo luce con numerosas roturas.

Ante este cuadro, resulta imprescindible que el gobierno municipal transparente de inmediato cuánto se invirtió, quiénes intervinieron, cuáles fueron los plazos, qué controles de calidad se realizaron y qué garantías se activarán.

¿Quién paga los errores de una inauguración apurada y una “pavimentación definitiva” que duró un suspiro? Los vecinos merecen respuestas y obras que duren.

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