Denuncian protección política a la mujer que mató de 14 puñaladas al perro Floyd

Una historia que duele, pero sobre todo, indigna. Floyd era un perro muy querido por su dueño, que encontró la muerte de la forma más brutal: fue asesinado a cuchillazos por una mujer que, lejos de recibir alguna sanción, seguiría dando clases en una escuela primaria de San Lorenzo y vive sin consecuencias legales.

El hecho, que ya sería escalofriante por sí solo, se agrava por lo que su dueño, David Bataglino, denuncia como una red de protección política que impide que se haga justicia. ¿La autora del hecho? Silvana Leonardo, madre de la abogada y concejala local Giovana Arduino.

La historia ocurrió frente a la empresa de transporte de Bataglino, en la zona de Franciscanos y Ruta 11. “Mi perro salió a jugar con el de ella, dieron dos o tres vueltas y esta mujer lo atacó con un cuchillo, desde la panza para arriba. Lo abrió. El perro volvió con las tripas colgando y se murió en el galpón”, relató conmovido David en una entrevista radial con la periodista Gloria de los Ríos. El horror no terminó ahí. “Ella estaba con las manos llenas de sangre, el pelo. Gritaba como enloquecida. Es una persona que está fuera de sí”, aseguró.

Pero lo más alarmante vino después. A pesar de la brutalidad del hecho, la agresora no fue sancionada ni demorada más que unas horas. “Entró y salió de la comisaría. En la fiscalía me dijo que mucho no se puede hacer”, aseguró David. Peor aún, denuncia que ningún abogado local quiso tomar su caso. “Ninguno, porque la hija de esta mujer es concejala y abogada. Tiene muchos amigos abogados”. Ante la falta de respuesta, Bataglino planea buscar representación legal en Rosario o Santa Fe. “No lo voy a dejar así”, adelantó.

Mientras tanto, el hostigamiento no cesa. Según cuenta, la agresora continúa viviendo frente a su empresa, provocándolo con gritos e insultos, incluso a sus empleados. “Yo les digo a los chicos: vamos a hacer las cosas de forma inteligente, yo tengo mucho que perder. Tengo hijos grandes, tengo patrimonio. No quiero estar preso, por eso no reacciono”.

Lo más inquietante es que este no sería un hecho aislado. David afirma que la violencia y las amenazas vienen de larga data. “Hace más de dos años que nos insulta y nos provoca, y nunca reaccionamos. Todos los vecinos están conmigo”.

Además, menciona que cuando le comentó el caso al intendente Leonardo Raimundo, recibió una sugerencia llamativamente liviana: “Traten de hacer las paces”. “Le dije que de mi lado yo trato siempre de medir las cosas y no generarle estorbos a nadie. Después, cuando pasó lo del perro lo llamé y le dije, fijate lo que hizo esta mujer. Y me respondió, ‘yo no me meto. Esos son problemas de ustedes’”.

La indignación crece aún más cuando relata que comenzó a sufrir presiones laborales. “Un inspector de tránsito me dijo que la concejala llamó para que me hagan sacar un camión que tenía bien estacionado. Me están persiguiendo en el trabajo”. Para David, se trata de un claro abuso de poder. “Las víctimas somos nosotros y los patrulleros la custodiaban a ella como si fuera una reina. Tres patrulleros durante una semana. Me reía, pero de bronca”.

¿Qué justicia es posible cuando el poder protege al victimario y castiga al que denuncia? Esta historia excede la muerte de un perro. Es el símbolo de algo mucho más profundo y peligroso: la impunidad que otorgan los vínculos políticos y económicos, la soledad del ciudadano común frente a un sistema que debería protegerlo, pero que muchas veces lo abandona.

Un amigo me dijo: cuando hay poder y plata, es imposible. Pero yo no creo eso”, asegura David. Con esa esperanza, lucha por lo que considera justo. Mientras tanto, Silvana Leonardo, la mujer que mató a Floyd de 14 puñaladas, continúa su vida cotidiana como si nada hubiera pasado.

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