La Municipalidad deja a las comparsas en la calle: no les da espacio para ensayar y hace que los vecinos se enfrenten

El Carnaval está a la vuelta de la esquina y en San Lorenzo, las comparsas ya están ultimando los detalles para los tradicionales corsos. Sin embargo, lejos de recibir apoyo por parte del gobierno municipal, los grupos que trabajan todo el año para darle color y alegría a la ciudad se encuentran con una dificultad que crece cada verano: la falta de un espacio donde ensayar.

Ante la ausencia de lugares habilitados para la práctica de sus coreografías y el repaso de sus baterías, las comparsas se ven obligadas a ensayar en las calles.

Tal es el caso de “Los Primos”, una de las agrupaciones que participará del carnaval y que utiliza la calle Cochabamba al 1500 como punto de reunión. Pero la falta de infraestructura cultural no solo impacta en los artistas: algunos vecinos expresaron su malestar por los ruidos y la interrupción del tránsito en la zona. Uno de ellos decidió trasladar su queja a la Municipalidad a través del chat de Facebook, denunciando los ruidos molestos.

La respuesta del gobierno local fue tan tajante como preocupante: en lugar de ofrecer soluciones, aseguraron que “intimarán” a la comparsa y que el tema es “competencia policial”. Así, lejos de buscar un equilibrio entre la preservación de la convivencia vecinal y el fomento de una expresión cultural y popular, la Municipalidad optó por la vía represiva, enfrentando a vecinos con comparseros en lugar de gestionar un espacio adecuado para ambas partes.

El abandono de la cultura y el fomento del conflicto

Las comparsas no solo representan una expresión artística y cultural de arraigo popular, sino que también funcionan como espacios de inclusión, trabajo en equipo y esfuerzo comunitario.

Cada grupo invierte meses de preparación, consiguiendo recursos de manera independiente para vestimenta, instrumentos y logística. En lugar de apoyarlas o, al menos, garantizarles un sitio donde desarrollar su actividad sin inconvenientes, el gobierno municipal elige marginarlas y reducir el problema a una simple cuestión de orden público.

El conflicto entre vecinos y comparsas no debería existir si el Estado local asumiera su rol en la gestión cultural. En otras ciudades, se habilitan predios municipales, clubes o espacios barriales para este tipo de prácticas, entendiendo que el carnaval es parte del acervo cultural y una manifestación artística que merece ser protegida y promovida.

Sin embargo, en San Lorenzo, la respuesta oficial se limita a “intimaciones” y derivaciones a la policía. ¿Es esta la manera en que se gestiona la cultura y la convivencia? La falta de previsión y la ausencia de políticas culturales terminan enfrentando a ciudadanos que, en realidad, deberían estar disfrutando juntos de una de las celebraciones más tradicionales y populares del país.

Mientras tanto, las comparsas siguen ensayando donde pueden, los vecinos siguen quejándose y la Municipalidad sigue sin ofrecer soluciones. Una historia repetida que, de no cambiar, seguirá apagando la fiesta antes de que siquiera empiece.

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