«Gracias a Dios que la bala no entró por la ventana«, dijo Yoana, vecina de San Lorenzo que en la madrugada del lunes vivió una escena de terror cuando balearon el frente de su casa donde descansaba junto a su familia
La ola de inseguridad que atraviesa San Lorenzo volvió a mostrar su cara más cruda. En la madrugada del lunes, en Barrio Norte, una vecina fue víctima de un violento ataque a balazos. En diálogo con el periodista Hugo Bruscaglia en La Radio 93.5, Yoana relató lo vivido con una mezcla de miedo, indignación y desesperanza.
“Vivimos de milagro”, dijo, al recordar cómo una de las balas impactó en el apoyacabeza del asiento del conductor de su auto, estacionado en la cochera de la casa. “Si entraba por la ventana, iba directo donde estaba mi hijo jugando a la play”, contó.
Todo ocurrió alrededor de las 2 de la mañana del lunes, cuando la familia dormía y su hijo permanecía en el comedor. “Escuchamos una moto y tres detonaciones. Al principio no pensamos que eran tiros”, relató. El sonido de la alarma del auto activada por un impacto fue la primera señal concreta del ataque.
Según Yoana, no hay explicación lógica para lo ocurrido: “No tenemos problemas con nadie. Somos gente de trabajo, mi marido trabaja, yo soy ama de casa, tengo cuatro hijos, no andamos en nada raro. Se equivocaron de casa”, estimó.
Lejos de obtener respuestas, lo que siguió fue una actuación policial que la dejó aún más sola. “Llamé al 911, vino un móvil, vieron el auto, buscaron los impactos, vino la PDI y se llevaron una bala. Después me dijeron que me acercara a la comisaría si necesitaba la denuncia para el seguro. Y nada más”.
El testimonio de la mujer pinta un panorama desolador en el barrio. “Acá no se puede dormir. Gente que va y viene, griteríos, motos. Ni los perros pueden dormir. Suponemos que es gente que compra drogas, porque los que trabajamos, a esa hora estamos durmiendo”, expresó, y reconoció que en la zona “funcionan varios bunkers”.
“Esto es todos los días. No hay un día que no pase algo. Acá nos cuidamos entre vecinos. Si no nos cuidamos entre nosotros, no contamos con la ayuda de nadie”, denunció.
Las palabras de Yoana chocan de lleno con los discursos oficiales que celebran inversiones en seguridad y hablan de una supuesta baja en los niveles de violencia. Mientras tanto, en San Lorenzo, la sensación de abandono crece y la vida cotidiana se ve atravesada por el miedo. “Yo escucho un ruidito y me levanto. Miro, salgo, porque no sabés con qué te van a salir. Esto es cualquier cosa. En barrio Norte, lamentablemente, ya no se puede más”.