Tras su paso por Capitán Bermúdez con seis funciones a sala llena, vuelve Ojos que no ven, corazones que sienten, una propuesta teatral que escapa de lo convencional y se sumerge de lleno en lo sensorial. La experiencia, que tendrá dos funciones el 16 de agosto en San Lorenzo, promete una vivencia íntima y transformadora, donde el público asiste con los ojos vendados para abrirse a sentir de otra manera.
La propuesta nació en 2015 como trabajo final de una cátedra del profesorado provincial de música de Rosario, cuando un estudiante no vidente inspiró la idea de crear una obra que reflexionara sobre los sentidos y la percepción. Lo que fue un proyecto académico se convirtió rápidamente en una experiencia que trascendió ese marco. “Tuvo tanta repercusión que nos pidieron repetirla varias veces. Luego redacté un proyecto para presentarlo en el Ministerio de Cultura y también en Educación, con la intención de hacerla girar, aunque en ese momento no prosperó”, recuerda Pablo Poletto, gestor cultural y uno de los impulsores de la propuesta, en diálogo con DATA365.
El proyecto volvió a tomar forma en Rosario del Tala, Entre Ríos, donde se replicó con estudiantes y artistas locales. Y recientemente, encontró nueva vida en Capitán Bermúdez, gracias a la articulación entre tres espacios culturales de la ciudad: Estación Cultural, Arte Club y el histórico Teatro La Estada. “Armamos un staff mixto entre artistas, gestores culturales, y trabajadores del arte del cordón industrial. No todos vienen del teatro, y eso también hace que la experiencia se sienta más cercana, más real”, explicó Pablo.
Un viaje a ciegas por los sentidos
La dinámica es tan sencilla como poderosa. El público llega al lugar, se le colocan vendas en los ojos y cada persona es acompañada individualmente hasta su lugar en la sala. Lo que sucede después es un recorrido inmersivo y profundamente emotivo que transita, a través del sonido, el tacto y los aromas, distintas etapas de la vida: desde el vientre materno hasta la adultez.
“No nos gusta spoilear. Preferimos que cada quien llegue con algo de misterio y se deje llevar. Cada función es única, porque todo lo que se comparte en escena surge de experiencias personales del staff. No hay personajes ni actuación como tal. Lo que se escucha y se siente está contado desde lo vivido por nosotros”, asegura Pablo. Al final de la obra, el equipo y el público comparten un momento de reflexión, donde se intercambian impresiones y emociones surgidas en la experiencia.
Dejar de ver para empezar a sentir
En tiempos donde la hiperconexión y la sobreexposición visual dominan la vida cotidiana, Ojos que no ven, corazones que sienten propone una pausa necesaria. “Hoy todo pasa por la vista. Miramos pantallas todo el tiempo, todo lo medimos con los ojos. Esta obra te invita a apagar la vista durante media hora y encender otros sentidos. Y algo pasa ahí. La gente entra de una manera y sale distinta. Eso es lo que nos mueve”, sintetizó Poletto.
Las próximas funciones se realizarán el viernes 16 de agosto, a las 19 y 21 horas, en el subsuelo del Centro Cultural Brigadier Estanislao López (Entre Ríos 510,) de San Lorenzo. La duración es de 30 minutos, y los cupos son limitados. La participación es con los ojos vendados y las entradas pueden solicitarse por mensaje directo o al número de WhatsApp 341 2500690.