Cada 17 de agosto, la Argentina honra la memoria del general José de San Martín, figura central en la gesta emancipadora de América del Sur. La fecha recuerda el aniversario de su muerte en 1850, a los 72 años, y se conoce oficialmente como el Paso a la Inmortalidad del Libertador de América.
Lejos de ser solo un feriado en el calendario, este día invita a reflexionar sobre el legado de quien la historia consagró como el Padre de la Patria. Su vida, marcada por la entrega, el patriotismo y el sacrificio, fue decisiva no solo para la independencia argentina, sino también para la de Chile y Perú.
En 1812, San Martín creó el Regimiento de Granaderos a Caballo, columna vertebral de las primeras victorias revolucionarias, con su bautismo de fuego en el Combate de San Lorenzo del 3 de febrero de 1813. Tiempo después, desde su rol de gobernador de Cuyo, organizó y entrenó al Ejército de los Andes, protagonista de una de las gestas más admirables de la historia militar.
El cruce de la Cordillera en 1817 no fue solo una proeza logística: abrió las puertas a la independencia de Chile, consolidada en las batallas de Chacabuco y Maipú, y allanó el camino hacia la liberación del Perú, proclamada en Lima en 1821.
A 175 años de su partida, el nombre de San Martín sigue resonando con fuerza en todo el continente, como símbolo de libertad y unidad. En cada homenaje, la Argentina renueva el compromiso con los valores que él encarnó y que todavía iluminan la identidad nacional.