Ola de indignación en San Lorenzo. Vecinos impulsan una junta de firmas digitales en la plataforma Change.org y prometen no bajar los brazos. La familia de Floyd recurriría la desestimación. (Se puede firmar aquí: www.change.org/justiciaxfloyd)
La decisión de la Fiscalía de cerrar la investigación contra Silvana Leonardo -la mujer que mató a cuchilladas al perro Floyd- desató una ola de indignación en San Lorenzo. La resolución cobra una dimensión aún más polémica por la identidad de la acusada: es madre de la concejala Giovana Arduino, lo que refuerza las sospechas de protección política que ya venía denunciando el dueño del animal, David Bataglino.
Según la Fiscalía no existieron elementos para avanzar en la investigación porque el ataque ocurrió “en un contexto claramente defensivo”. Supuestos testimonios y registros fílmicos se usaron para argumentar que el perro era agresivo y que ingresó a la vivienda de la acusada, dónde mordió a su mascota.
Esta versión se contrapone a la denuncia de las víctimas que insisten en que la familia estaba resguardada en el auto cuando la agresora se bajó repentinamente con el cuchillo. También a testimonios de vecinos -que incluso salieron en medios de comunicación- defendiendo a Floyd y cuestionando a la vecina por distintas actitudes agresivas.
Por su parte, Bataglino insiste en que fue víctima de un acto brutal e injustificado y denuncia hostigamiento laboral y persecución, atribuidos al poder político de la familia de la agresora. “Las víctimas somos nosotros y la policía la custodiaba a ella”, expresó semanas atrás. Ahora, para que la mujer no quede desligada de cualquier responsabilidad penal, la familia de Floyd tiene cinco días desde que la notifican para recurrir la desestimación.
Juntan firmas
Vecinos indignados impulsan una junta de firmas digitales en la plataforma Change.org, que ya circula con fuerza en las redes sociales. Para ellos, la decisión judicial no solo significa impunidad, sino también un peligro latente: “Una persona que actúa con semejante violencia no puede seguir sin sanción”, sostienen.
El caso de Floyd expresa el fuerte rechazo de la ciudad a la violencia contra los animales y, además, se transformó en un símbolo del choque entre poder político y justicia, donde la balanza parece inclinarse siempre hacia los mismos. Mientras la Fiscalía intenta dar por cerrado el capítulo, los vecinos prometen no bajar los brazos.